CUBA-CASTRO
09 de September de 2010
Miami (EE.UU.), 9 sep (EFE).- La afirmación del ex presidente Fidel Castro de que el modelo económico cubano "ya no funciona" ha sido interpretado por varios expertos como una autorización para que su hermano Raúl emprenda una serie de reformas.
El comentario de Castro, en respuesta a una pregunta de un periodista de la revista estadounidense The Atlantic, es además el reconocimiento expreso por parte del líder cubano de que el país sufre una profunda crisis económica.
"El modelo cubano no nos sirve ni a nosotros", señaló el líder cubano al periodista estadounidense Jeffrey Goldberg en una entrevista en La Habana.
El reconocimiento del fracaso del modelo económico cubano ha sido recibido con sorpresa en Miami por los grupos del exilio cubano y los expertos políticos que interpretan que es el aval de Fidel a Raúl para sacar adelante ciertas reformas en la isla.
Se trata de "una señal pública del Líder Máximo para que (el presidente cubano) Raúl Castro emprenda las reformas económicas necesarias" para salir de la crisis, dijo a Efe Rafael Lima, profesor de la Facultad de Comunicación de la Universidad de Miami (UM).
Tras descartar que se trate de un "ataque de senilidad", Lima destacó que, por el contrario, la respuesta de Fidel revela que cualquier decisión de calado que se adopte en la isla necesita todavía su visto bueno, "su cuño" de aprobación.
Eso sí, prosiguió, "lo que nunca va a decir Fidel es que la revolución ha fracasado", aunque la crisis económica global y la particular que aqueja a Cuba le obliguen a "ceder en el terreno económico".
Para Andy Gómez, vicerrector del Instituto para los Estudios Cubanos de la Universidad de Miami (UM), la consideración de Castro es, ni más ni menos, la aceptación de "lo que le viene diciendo su hermano Raúl desde 1997, cuando regresó de su primer viaje a China": que "la economía cubana se caía y había que emprender reformas".
Entonces, agregó Gómez, Fidel rechazó la idea de Raúl con el argumento de que él no iba a convertirse en el (Mijaíl) Gorbachov de Cuba.
Mijaíl Gorbachov fue el padre de la "perestroika" (reestructuración), con la que se conocen las reformas introducidas en la Unión Soviética desde fines de los años 80 que condujeron finalmente a la desaparición del bloque del Este.
Gómez apuntó que la situación financiera y económica cubana se encuentra en estado de postración y que el Gobierno cubano planea despedir unos 250.000 empleados este año.
"El pueblo depende del Estado y el Estado está en bancarrota", subrayó y a continuación agregó que no existe "un sistema totalitario en que se haya podido reformar el modeló económico" sin destruir el primero.
No obstante, explicó que los "planes para reformar la economía en Cuba están avanzado rápidamente" y Raúl Castro pueda "descentralizar la burocracia estatal" que paraliza al país.
La gran pregunta, continuó, es si las reformas económicas que se pongan en práctica serán de calado y si van a funcionar.
En ese sentido, Gómez manifestó tener serias dudas sobre la viabilidad de éstas, ya que, entre otras cosas, "sin inversión exterior es muy difícil" levantar una economía postrada; una inversión, precisó, que no se fía de un país sin garantías jurídicas como Cuba.
David Moreno, profesor de Ciencias Políticas de la Universidad Internacional de Florida (FIU), opinó que el reconocimiento de Castro "señala la profunda crisis económica con que se enfrenta la isla".
"La actual crisis económica global ha afectado muchos de los proyectos del régimen", especialmente en el sector turístico y en su relación comercial con Venezuela, indicó Moreno.
Es un "anuncio personal" de Fidel Castro y "un mensaje del régimen" que busca maneras de emprender una reforma económica, aunque "no está claro cuáles y en qué dirección van a ir esas reformas económicas", señaló.
La Habana, 9 sep (EFE).- Las palabras de Fidel Castro de que "el modelo cubano ya no funciona" dieron este miércoles la vuelta al mundo, pero ningún medio en la isla recoge hoy esa declaración interpretada como un apoyo a las reformas emprendidas por su hermano Raúl Castro.
Pese a que las intervenciones del ex mandatario siempre copan las portadas de medios impresos o digitales, o los titulares de los noticieros, en este caso ningún medio se ha hecho eco de esas palabras, pronunciadas durante la entrevista que Castro concedió al periodista estadounidense Jeffrey Goldberg para la revista The Atlantic.
En una isla acostumbrada a transmitir la información mediante circuitos informales conocidos como "Radio Bemba", y a la que hoy se suman los intercambios de llaves USB de computadora en computadora, tardarán horas o días para que los cubanos conozcan las opiniones del comandante en jefe de la revolución.
"Es impactante y hasta desmoralizante para su propia gente (pero Fidel) se está incorporando al consenso de la nación y hasta del propio Partido Comunista de que es un modelo disfuncional que lleva al país al desastre", dijo a Efe el economista disidente Oscar Espinosa Chepe.
Como muchos analistas, Espinosa Chepe cree que Raúl Castro, a quien su hermano Fidel le cedió el poder en 2006 tras una grave dolencia intestinal, sí ha tenido conciencia de la profunda necesidad de reformas económicas liberalizadoras en un país que importa casi todo lo que consume, pero lo novedoso es que por primera vez el ex presidente apoya sin ambages esas reformas, cuando muchos le creían reacio.
Desde que asumió el poder, las medidas de Raúl Castro han ido encaminadas principalmente a potenciar la producción, disminuir las importaciones, cortar el exceso de subsidios estatales y eliminar prohibiciones.
En los últimos meses el Gobierno anunció que se ampliará el trabajo por cuenta propia, al tiempo que aprobó el arrendamiento de barberías y peluquerías, legalizó las ventas de productos agrícolas de los particulares que viven cerca de pueblos y carreteras y amplió el derecho de usufructo de las tierras para inversionistas extranjeros hasta 99 años para supuestamente atraer más turistas.
Sin embargo, recordó Espinosa Chepe, "estas reformas son demasiado pequeñas y limitadas, pues vienen acompañadas de restricciones y cortapisas, y los ingresos acaban siendo administrados por las viejas estructuras (...) Aquí lo que hace falta es que la gente gane dinero y pague impuestos".
Junto a esta tímida liberalización, el Gobierno de Castro también está dando graduales pasos para desmantelar el enorme sistema asistencial cubano, como suprimir algunos bienes -hasta el momento papas y tabaco- de la libreta de racionamiento, pero ya el presidente ha advertido de que sobra un millón de puestos de trabajo.
Si bien el discurso oficial es que esos trabajadores sobrantes serán reabsorbidos o reubicados por el Estado -prácticamente el único empleador- "y no botados como en el sistema capitalista", cunde por vez primera cierto temor entre la población a perder su trabajo.
Desde su reaparición pública el pasado julio tras los cuatro largos años de enfermedad y convalecencia, Fidel Castro se había limitado a comentar asuntos de política internacional, y en la isla se daba por bueno un implícito reparto de papeles en el que los asuntos internos quedaban en manos de Raúl.
Considerado un hombre mucho más pragmático, como ha puesto de manifiesto durante las varias décadas en que ha estado al frente del ministerio de la Defensa, quedaba sin embargo la duda de si Raúl Castro contaba con el apoyo o la oposición del hermano.
Con esa famosa frase -"el modelo cubano ya no nos sirve ni a nosotros"- Fidel Castro parece dejar vía libre a su hermano en unas reformas que significan una progresiva erosión o desmantelamiento del sistema socialista en un país donde el Estado debía proveerlo todo.
El cardenal Jaime Ortega, Arzobispo de La Habana y estrella ascendente en la actualidad cubana, ya lo dijo ayer en una homilía: ante los "muchos cambios que desde hace tiempo se espera que ocurran" en Cuba, ojalá que la patrona del país, la Virgen del Cobre, ayude a los cubanos a "aceptar los aspectos difíciles que ellos puedan traer consigo".