TELEVISIÓN

"Poty" Castillo pone a bailar a las estrellas de la farándula hispana

03 de septiembre de 2010

Miami, 3 sep (EFE).- Detrás del glamour, la sensualidad y la pasión de "Mira Quién Baila", el éxito de Televisión Española que llega a EE.UU. a través de Univision, hay un nombre: Javier "Poty" Castillo, el bailarín y coreógrafo español que pone a bailar a los famosos de la pantalla hispana.

Desde la explosiva Niurka Marcos, hasta el legendario boxeador Héctor El Macho Camacho, todos los domingos diez estrellas de la farándula hispana salen a la pista de baile dispuestas a demostrar quién domina mejor los ritmos del rock, el cha-cha-cha o el tango.

Pero para "Poty", encargado de la coreografía y la puesta en escena durante ocho temporadas de "Mira Quién Baila", el baile es una misión de corazón.

"Con mis concursantes, soy como una madre con sus hijos, que a todos los quiere igual. Es más, cuando han dejado fuera a uno de ellos, me da mucha tristeza. ¡Hay que ver cómo lloramos todos!", expresó a Efe Castillo, una de las figuras más queridas de la televisión española.

"Poty" ha puesto a mover las caderas desde Celia Cruz hasta Cher, y de Donna Summer a David Bisbal, pero a pesar de su éxito, la oportunidad de recrear la magia de MQB en América lo tomó por sorpresa.

"Cuando me llamaron, no contesté inmediatamente, porque pensé que era una broma, hasta que mi esposa me dijo, '¿Eres tonto o te haces? ¡Contesta la llamada!'", contó entre risas el hombre que comenzó su carrera como bailarín clásico, algo que ocurrió, de acuerdo con él, "muy tarde. A mí me auguraron un mal futuro".

Castillo, natural de Torrelavega, Cantabria, estaba en la milicia cuando su madre lo llamó para contarle que unos señores alemanes estaban abriendo una academia de baile en su pueblo.

"Siempre supe que quería ser artista, aunque no sabía exactamente en qué. Cuando me enteré de la escuela de baile, pensé 'eso me interesa', y cuando salí de la mili, donde era paracaidista, me presenté en la academia. Allí los profesores me dijeron que, a los 20 años de edad, estaba empezando muy tarde para hacer carrera dentro del ballet clásico", recordó.

Relegado a tomar clases de baile con señoras mayores, Castillo confiesa que, a los seis meses, estaba listo para abandonar el sueño. Fue entonces que cambió para siempre el curso de su vida.

"Mis maestros me llamaron y me dijeron: 'Nos hemos dado cuenta de que tienes aptitudes, y vamos a apoyarte. Me fui a estudiar al Conservatorio de Madrid y la carrera, que toma siete años, yo la hice en dos, porque estaba enfocado; sabía exactamente lo que quería", dijo.

Esto, sin embargo, no es lo más sorprendente de la historia del hombre que se describe como "muy bromista, muy alegre. Me muevo más que los precios".

"Un día me llamaron a proponerme que montara un tango, y yo, que nunca lo había hecho en mi vida, dije 'Claro, cómo no, yo lo hago' Pero no sabía en la que me había metido", relató.

Lo habían contratado para que hiciera la coreografía para la selección de gimnasia rítmica de España, que se iba a competir a Grecia, unas competencias en las que tradicionalmente dominan las selecciones de Europa del Este.

"Estaba que me moría. En fin, que no pude ir a la competencia con mi equipo, pero una noche, cuando llegué a casa y puse la televisión, oí mi nombre: España, por primera vez, había quedado campeona mundial", comentó

"Poty", quien está felizmente casado y con una hija de cinco años, es un firme creyente en la buena suerte, a pesar de que lo que ha logrado ha sido en base a su talento, trabajo, y actitud desenfadada ante la vida.

"Aquí en Miami, mi asistente, David Campos 'El Jitano' y yo, hemos llegado a montar un verdadero campamento de gitanos", dice, pidiendo que el nombre artístico de Campos se escriba con jota, como él lo prefiere.

"Estamos muy entusiasmados, porque aquí hemos encontrado un ambiente muy positivo. Todos quieren dar lo mejor de sí. Hasta Héctor 'El Macho' Camacho, está ilusionado con los pasos de baile que está aprendiendo! Para nosotros, esto es una fiesta. Así es como veo la vida, con alegría. Hasta mi hija, con cinco años, dice 'Dios, mi padre es un payaso!", sostuvo.

Ese entusiasmo es el que él les transmite no solo a los artistas que han tenido la suerte de trabajar con él, sino a todo el que conoce.

"Yo soy prueba de que los puristas a veces se equivocan; estoy convencido de que todos, sin excepción, podemos bailar. Seas gordo, flaco, joven, viejo, yo te pongo a bailar", finalizó.