Los Ángeles, 29 sep (EFE).- La comunidad hispana aporta deliciosos platillos a la diversidad culinaria estadounidense, uno de ellos el mole, una exquisitez a la que la mexicana Socorro Gómez dedica sus esfuerzos para que su sabor auténtico se preserve.
"La importancia de traer nuestra comida y nuestra cultura (a EE.UU.) es para preservar nuestros valores", dijo a Efe Gómez, de 57 años, originaria de Puebla, México.
"En mi pueblo cuando se hablaba de mole era hablar de fiesta, de unidad, de que venía la familia porque venían los hermanos, los primos, los amigos, los vecinos, venían todos, y como es una comida que requiere mucho trabajo entonces todos colaboraban para prepararlo", explicó.
Gómez vive en Estados Unidos desde hace más de tres décadas y recuerda que en los años setenta cuando quería cocinar mole poblano no encontraba los ingredientes en los supermercados.
Pero todo cambió hace 15 años cuando comenzaron a proliferar los productos étnicos en las tiendas de alimentos latinos.
"En torno a la cazuela de mole nos reunimos todos en mi pueblo y acá en Estados Unidos es lo mismo porque es la ocasión para que todos estemos juntos", destacó Gómez.
"Aunque acá la familia es más grande, porque el mole le gusta a todos los latinos de todos los países y de otras etnias como los sajones y hasta a los asiáticos les gusta comer mole", reveló.
La especialista en mole poblano explicó que en cada estado mexicano hay una receta distinta de la salsa mole con la cual se adereza el pavo, pollo o carnes rojas.
En todo México, la salsa de origen precolombino, que en lengua náhuatl se pronuncia "moli", es la base del aderezo con especias del continente americano.
"La receta del mole poblano nació hace siglos cuando las monjas del convento Santa Rosa de Puebla supieron que un alto representante de la iglesia católica las visitaría y no tenían nada especial que cocinar", contó Gómez.
"Entonces se les ocurrió que con todo lo que tenían en la cocina harían un mole especial y así surgió el mole poblano que lleva chiles mulato, chipotle y pasilla, además de almendras, pasas, clavo de olor, anís, canela, maní, almendras, plátano, galleta, tortilla tostada y chocolate", describió.
En EE.UU. Gómez acostumbra cocinar, asistida por familiares, la salsa de mole poblano en una olla de barro, porque asegura que además de ser la manera tradicional como se cocina en las comunidades rurales de Puebla así la comida adquiere un sabor distinto que es el original.
"Cocinar un mole poblano es involucrar a mi familia, es crear un ambiente de unidad", afirmó Gómez.
Pedro Ramos, es un representante de la comunidad de Poblanos en EE.UU., quien junto a Gómez y varios chefs mexicanos promueven desde hace cuatro años La Feria de los Moles en Los Ángeles.
"Cuando venimos a vivir a EE.UU. nosotros extrañamos nuestras comidas y por eso es que nos traemos de nuestras comunidades todos los ingredientes para cocinar y disfrutar acá de nuestros moles", dijo a Efe Ramos.
"Los mexicanos que se criaron allá en los pueblos más lejanos aprendieron a hacer el mole de su región de sus abuelitas y con la emigración han viajado con ellos las recetas y el sazón", explicó.
Ramos contó que La Feria de los Moles, que se realizará el 9 de octubre en la Plaza Olvera del centro histórico de Los Ángeles, surgió de una rivalidad amigable con "paisanos" del estado de Oaxaca, quienes de la misma manera que los poblanos aseguran que el mole de su región es el más sabroso.
"El mole rojo es el de Puebla y el negro es de Oaxaca; pero además hay mole verde, amarillo y de otras variedades que son hechos con base a una pasta de semillas calabaza", explicó Ramos.
"En la Feria de los Moles predominan las recetas de Puebla y Oaxaca; pero este año vamos a incluir un mole para vegetarianos que se inventaron acá en EEUU que en vez de carne lleva nopales", finalizó.