Nueva York, 3 may (EFE).- Doctores del hospital Beth Israel de Nueva York practicaron hoy una compleja y pionera cirugía que promete acabar con los ataques de epilepsia que desde los 12 años padece la adolescente de origen mexicano Jennifer Flores.
La severidad de los ataques obligó a Jennifer, de 17 años y vecina de Nueva Jersey, a abandonar el colegio y sus actividades como adolescente.
La epilepsia, producida por el funcionamiento incorrecto de la electricidad cerebral y que sufre el 3 por ciento de la población, se diagnostica cuando el paciente tiene dos o más crisis sin motivo, es decir, sin una causa conocida como fiebre, lesión cerebral, uso de drogas o bebidas alcohólicas, o carencia de sueño.
Tras un periplo en el que la familia de la joven visitó diferentes centros médicos que aseguraron que el cerebro de Jennifer no mostraba ninguna anomalía, los doctores del hospital Beth Israel encontraron una masa en el lóbulo frontal derecho situada a gran profundidad, motivo por lo que era difícil de detectar.
Fue la insistencia de su madre, Oveída Raimundo, la que finalmente hizo que Jennifer fuera diagnosticada correctamente y se decidieran a dar el paso a someterse a la operación.
Horas antes de entrar en quirófano madre e hija aguardaban esperanzadas el momento de la intervención con la seguridad que "todo irá bien".
En declaraciones a Efe, Oveída Raimundo aseguró que estaba "nerviosa pero tengo fe en que todo va a salir bien porque está en buenas manos".
Mientras, Jennifer aseguraba que estaba convencida que tras la operación "todo mejorará".
Saadi Ghattan, neurocirujano del hospital Beth Israel y encargado de llevar a cabo la operación, que comprende dos fases, explicó a Efe que con el uso de la cirugía "hoy se pueden parar los ataques".
Ghattan explicó que los ataques que, hasta catorce veces al mes sufría Jennifer, son bastante particulares puesto que, en vez de caer al suelo o sufrir convulsiones, la joven se agitaba, gritaba y golpeaba cosas como "si estuviera poseída".
"Hace 200 años a Jennifer la habrían quemado por bruja y hace 100 la abrían encerrado en un psiquiátrico, ahora tiene la posibilidad de una vida nueva gracias a la cirugía", aseguró Ghattan.
El neurocirujano dijo a Efe que la intervención quirúrgica en pacientes epilépticos es una realidad que las familias deben contemplar cuando la medicación deja de hacer efecto.
En este sentido, Gatthan recalcó que se deben tener en cuenta los efectos secundarios que este tipo de medicación pueden causar en algunos casos como por ejemplo esterilidad, hijos con malformaciones o sentimiento de fatiga constante.
Según el doctor, "es muy difícil que las familias superen el miedo a la cirugía cerebral y prefieren continuar con la medicación", al tiempo que destacó el "gran esfuerzo" que ha hecho la familia Flores, de clase trabajadora, para poder dedicar su tiempo a Jennifer mientras ella se encuentre el hospital.
A pesar de que Ghattan aseguró que se trata de "una cirugía extrema" se mostró convencido que "es más extremo poder morir por culpa de un ataque de epilepsia".
Por su parte, el neurólogo y director del centro especializado en epilepsia pediátrica, Steven Wolf, afirmó a Efe que "la cirugía asusta pero en realidad cuando más joven es uno mejor, porque los ataques a la larga pueden acabar dañando el cerebro".
Para poder someterse a esta operación Jennifer ha pasado dos meses siendo examinada por neuropsicólogos.
Durante la primera fase de la operación, en la que la paciente ha estado sedada y ha durado cinco horas, los doctores han colocado una serie de electrodos en la parte afectada para poder detectar con exactitud cual es el trozo que deberán extraer con el convencimiento que ninguna de las capacidades de la joven se verán afectadas.
Tras esta primera fase, la joven estará una semana en la Unidad de Cuidados Intensivos del hospital donde se le realizarán test para comprobar que ninguna de sus funciones ha resultado dañada tras la operación.
Pasada esta semana, los doctores volverán a intervenir a Jennifer para extraer de manera definitiva la masa que hasta ahora provocaba los ataques a la joven y en el margen de una semana podrá volver a casa y tras diversos controles retomar su vida.