Los Cabos (México), 20 feb (EFE).- El ministro español de Asuntos Exteriores, José Manuel García-Margallo, ha defendido ante el G20 que los problemas financieros mundiales no son sólo una crisis de deuda soberana, sino de "una crisis de mucha más profundidad".
García-Margallo compartió mesa ayer y hoy con jefes de la diplomacia de 17 países del G20 y de otras naciones invitadas a la cita, previa a la cumbre del bloque que se celebrará también en Los Cabos en junio próximo.
En declaraciones a Efe poco antes de salir de Los Cabos, el ministro español dijo que los dos puntos que planteó en la reunión fueron su visión sobre la crisis económica y la reforma del Consejo de Seguridad de la Organización de Naciones Unidas (ONU).
Respecto al primero, García-Margallo rechazó "algunas opiniones divergentes que se habían expuesto con anterioridad" sobre los orígenes de la crisis financiera internacional, que comenzó en Estados Unidos y se extendió más allá de esas fronteras.
"Esto no es una crisis de deuda soberana de la que sean exclusivamente responsables los países deudores; es una crisis de mucha más profundidad", afirmó el ministro.
Recordó que brotó con la crisis hipotecaria en Estados Unidos, se convirtió en una crisis bancaria global que forzó el rescate del sector público y que a su vez desató un aumento de la deuda soberana.
"La crisis no es económica, es política", insistió. "No puedes tratar una pulmonía como si fuera un ligero constipado -añadió-. Esto es una crisis de liderazgo y voluntad política, que es lo que acaba de decir el presidente (de México, Felipe) Calderón".
Afirmó que, por ejemplo, la zona euro en su conjunto "tiene mejores números" que Estados Unidos, Japón o el Reino Unido, y a pesar de ello los inversores "desertan de la zona euro" y colocan su dinero en otras áreas que "tienen peores números".
"Están dudando de nuestra voluntad de vivir en una unión monetaria irrevocable (...). En términos coloquiales, lo contemplan como un apaño de fin de semana y no como un matrimonio indisoluble", aseguró el ministro español.
García-Margallo dijo que la zona euro tiene que pasar por una "terapia adecuada" que incluya mantener equilibrio presupuestario, corregir los desequilibrios económicos y mantener la competitividad.
En el encuentro del G20 se han planteado estos temas y también la necesidad de "corregir la hemorragia de la deuda pública" y generar apoyo internacional para fomentar el crecimiento.
"Gráficamente podríamos poner un Plan Marshall en funcionamiento. Esto se hace con el Banco Europeo de Inversiones, que tiene una potencia de fuego que no ha sido utilizada, y con los llamados bonos-proyecto, que son obligaciones que se emiten en los mercados de capitales para financiar proyectos de interés europeo generadores de empleo", agregó.
Señaló que la situación que atraviesa Grecia ha sido mencionada en dos o tres intervenciones durante esta reunión en Los Cabos, con unas consecuencias que, según el ministro español, demuestran que "algo en la estructura institucional de la Unión Europea está fallando".
"La única solución que tiene Grecia es que de verdad abordemos el tema de la reestructuración de la deuda. Alguien ha aludido aquí a lo que fue el Plan Brady en América Latina a finales de los ochenta y de los noventa", apuntó García-Margallo.
Dijo que esa reestructuración de deuda se tiene que hacer con "costos razonables" y que permita el crecimiento para afrontar esos débitos y "dar satisfacción a su gente, que también es importante".
Acerca del espíritu de la cita ministerial de Los Cabos y del aporte político que está haciendo al G20, destacó que se han revisado temas de la agenda internacional con un diálogo informal, "de una forma muy relajada".
"Se ha tratado de un análisis en profundidad a corazón abierto sobre dónde estamos y en el que cada uno se ha expresado con enorme claridad y enorme franqueza. Eso es la diplomacia del siglo XXI", agregó.
Los Cabos (México), 20 feb (EFE).- El ministro español de Asuntos Exteriores, José Manuel García-Margallo, apoyó hoy la reforma del Consejo de Seguridad de la ONU para evitar, entre otras cosas, el "divorcio de voluntades" con las decisiones de la Asamblea General.
El ministro español participa en una reunión ministerial del G20 que se celebra en el centro turístico de Los Cabos, en Baja California Sur, a la que asisten otras naciones invitadas, con el fin de preparar el camino para la cumbre del grupo de junio.
García-Margallo dijo que las consecuencias políticas de la crisis económica y la reforma pendiente del Consejo de Seguridad de la Organización de Naciones Unidas (ONU) fueron los dos temas que planteó en la cita de dos días a la que asisten ministros de los cinco continentes.
Lamentó que el veto que mantienen los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU (EEUU, Rusia, Francia, Reino Unido y China) haya paralizado decisiones que habían surgido previamente de la Asamblea General.
"Es decir, hay un divorcio de voluntades entre el Consejo de Seguridad y la Asamblea", apuntó García-Margallo en una entrevista con Efe en Los Cabos poco antes de emprender viaje de regreso a España.
Aunque insistió en que la ONU "debe seguir siendo el corazón de la multilateralidad", también se mostró a favor de que sus decisiones sean efectivas y tengan legitimidad.
"Formamos parte de un grupo que está perfectamente dispuesto a estudiar la ampliación de los miembros no permanentes, no así la de miembros permanentes", afirmó el ministro español.
"Estamos dispuestos a examinar también la cuestión de la representatividad regional (...) y la cuestión del veto, que el veto se circunscriba a determinadas materias, que tenga que ser explicado, que en algunas materias se requiera no un solo veto, sino varios", precisó.
"Estamos viendo -añadió- que las acusaciones de parálisis al Consejo en la cuestión siria se deben fundamentalmente que a través de un veto se ha paralizado una resolución que la Asamblea General ha hecho suya".
García-Margallo dijo que la crisis siria no se había tocado en la reunión de ministros de Los Cabos, pero sí estará presente en una cita de jefes de la diplomacia en Túnez, el viernes próximo.
Por otra parte, el ministro destacó la "enorme vitalidad" que está demostrando el Gobierno de Mariano Rajoy y señaló que, en temas diplomáticos, está haciendo notar a sus aliados "que España está de vuelta, quiere volver a ser protagonista en el mundo internacional".
También señaló que otro mensaje que quiere hacer notar Madrid en los foros internacionales es que el Gobierno de Rajoy es "absolutamente serio y responsable, que honra sus compromisos", no sólo sus obligaciones económicas, sino sus compromisos políticos.
Mencionó la presencia de tropas españolas en países como Líbano o Afganistán y dijo que sólo a través del análisis con los aliados se discutirá "en qué momento hay que hacer un redespliegue o una retirada de tropas".
"Estamos juntos y saldremos juntos", afirmó García-Margallo. "En ningún momento vamos a hacer movimientos unilaterales", agregó.
Esa política se mantendrá, comentó el ministro español, a pesar de los "sacrificios" que se puedan pagar, y mencionó las recientes amenazas de Irán de suspender sus exportaciones de crudo a países europeos.
Además, el Gobierno de Madrid quiere reafirmar a sus aliados que España tiene "un valor añadido" que pueda aportar en distintas áreas, fundamentalmente Iberoamérica y el norte de África y Oriente Medio.
"Se está produciendo una primavera árabe que nosotros podemos entender y acompañar mejor que probablemente otros países que no estén tan cerca o que no hayan tenido una experiencia de transición democrática como nosotros", añadió.